Por Narcisa Lezano Barriga.
Cuando en las últimas hojas del calendario veo que ya te vas alejando con la rapidez del tiempo actual, no puedo dejar de decirte que, como tú mismo fuiste testigo, mi frágil cuerpo pudo resistirte en mis 46 años de vida. La causa permanente ha sido la entereza de mi incansable y creativo espíritu. Quien, varias veces al día, recorría polo a polo el mundo y que por eso, con todo lo que ha conllevado vivir en ti, pudo superar la tremenda carga de tus dolientes vivencias con aquellas que, le brindaste la alegría a mi cuerpo que tenía que seguir caminando con las esperanzas ciertas de que vendrían días mejores en tu milenaria historia, no sólo para mí.
Por eso, aquí me ves, tratando de dejar un epistolar y tal vez modesto testimonio de que fui parte de tu existencia. Como muchos otros seres humanos que también lo harán en los distintos países.
Mucho que decir de tantos acontecimientos en ti. Pero creo que para analizarlos y sobre sus consecuencias actuales y futuras es mejor dejárselos para que los escriban aquéllos que, con la experiencia, credibilidad y objetividad que les brinda su intelectualidad son los que tienen el deber de dejar sus testimonios de los hechos históricos que marcaron grandemente a tu tiempo. Pues al hacerlo así, ayudarán a qué a futuro se remedie aquello que nos hizo tanto daño. Así también, los que leerán esos testimonios, se darán cuenta que a pesar de sus inverosímiles consecuencias quisimos crearles un mundo que quizás no pudo ser como realmente lo esperábamos. Ya sea por nuestras diferencias, causadas por nuestros enfermizos personalismos de creernos más fuertes que nuestros semejantes o vice-versa. Y que por eso, mutuamente, no nos respetamos nuestras fragilidades en la hora de decidir qué lo que era mejor para todos.
¡Sí, Siglo 20! Te vas alejando, y en todas tus aristas te llevas colgando como trofeos de guerra o como quebradizas espadas a nuestras distintas vivencias para convertirlas después en nostálgicos recuerdos. A pesar que por eso hubieran sido más que reconfortantes sueños, crueles pesadillas. Pues, aunque nuestra piel se vaya convirtiendo en una gastada tela y de blanco cordillerano nuestros cabellos, nuestro espíritu siempre querrá volver a uno de tus rincones para buscar en él lo que se nos quedó y en el Siglo 21, quizás nos hará falta. Como excusa al sentir temor de cómo será nuestra vida en él, con todo lo nuevo que nos traerá.
Siglo 20, tú, que me diste un lugar en tu tiempo y que a través de mi Escritura me permitiste hablar sobre tus acontecimientos. Pues, más que participante fui observadora de cómo mi Familia, Gente Amiga y en general la Gente del mundo iban construyendo sus destinos. Traté de escribir con cierto equilibrio sobre sus vivencias, peo no puedo negar que varias veces caí por mis sentimientos personales o mi estilo de vida, más que políticos o religiosos. Pues, como tantas veces lo he dicho, que más que esos sentimientos, he tratado de llevar un estilo de vida permanente que, algunos malamente llaman, anarquismo crónico. Pero, si llevar un estilo de vida permanente es condenable para aquéllos que dicen tener una idea política o religiosa que nunca son consecuentes con ellas, esto es muchísimo más condenable. Ya que tú, Siglo 20, has vivido las gravísimas consecuencias de aquéllos inconsecuentes con su diario vivir hacia sus semejantes.
Mas, Siglo 20, al ir casi terminando mi testimonio de lo que viví en ti, no puedo dejar de AGRADECERTE todo lo que me brindaste: Una Familia que me Amó a pesar que físicamente fui distinta a Ella y que nunca dudó de hacerme participante de todos sus acontecimientos. Mi Alegría Mayor ha sido el de ser tía de varios Sobrinos. Quienes siempre me han demostrado Sus Afectos sin distingo alguno. Tanta Gente Amiga que conocí y que me hicieron sentir bien cuando me decían “te quiero mucho” o “siempre te tengo en mis pensamientos”. Por eso, a mi Familia, a la Gente Amiga y a todas Aquellas Personas que pasaron por mi vida, MUCHAS GRACIAS, por todo lo que BRINDARON en lo personal y en mi Labor Literaria. Pues, esta última, como lo he dicho tantas veces, fue difundida y acogida de sobremanera por todas Ellas.
Siglo 20, como no AGRADECERTE también por haber nacido en mi QUERIDISIMO CHILE. Mi especial País, a causa de su ubicación geográfica, climática y sobre todo por la variedad de quienes somos sus Habitantes que, a pesar de sus dolencias naturales e históricas, LO AMAMOS. Porque de tiempo en tiempo tenemos que levantarlo como si fuera un Niño que tiene que aprender a caminar de nuevo ante el mundo.
Por último, Siglo 20, cuando ya debo terminar este testimonio dedicado a ti, quiero decirte que, con el Humanismo que creo tener. Digo creo, porque me fue dado por DIOS, y por eso EL me permite pedir PERDON a todos QUIENES ofendí por mi manera de ser o a través de mis escritos. También pido PERDON A LAS FUTURAS GENERACIONES por no haber contribuido a dejarle un mundo menos doliente del que recibirán. Y, PERDONO, a todas esas PERSONAS, que por sus razones personales, no pudieron aceptar el hecho de haber nacido distinta a ELLAS.
Por todo ello, anhelo fervientemente que, con este Humanismo que le pido a DIOS que perdure en el Siglo 21, trataré de curar todas aquellas heridas que causé, para así tratar de curar las mías. Mi Nativo Siglo 20 que ya te voy diciendo Adiós con esa nostalgia que nos deja una despedida que no deseamos cuando alguien se nos va para no volver físicamente. Pero que nuestra razón nos hará recordar hasta que ella se adormezca entre las fibras de nuestro cerebro…¡Adiós!… ¡Siglo 20!. LE AGRADEZCO INFINITAMENTE A DIOS por haber podido dejar este Epistolar Testimonio Sobre TI.
(Terminé de escribir ¡Hey, Siglo 20! El día Miércoles 16 de Junio de 1999, en Nacimiento, Chile. Pero a causa de Recordar los Tres Años del fallecimiento del Profesor, Señor Roberto Núñez. Quien falleció el día 31 de Mayo de 2004 y Realizó el Programa “La Revista Cultural” de Radio Nacimiento. Donde leyó esta Alocución un par de veces, pues ella le agradaba; a lo igual que el poema Siglo 21, le hice a ella algunas correcciones).
Aunque algunos de Ustedes ya conocen mi poema Siglo21, aquí nuevamente se los dejo con mi Fraternal Anhelo de Reencontrarnos para Acompañarnos Mutuamente en él.
SIGLO21
Sin saber si estaré parada o sentada,
Con casi medio siglo ya vivido,
Te esperaré ansiada Siglo 21.
Si en ti viva, quizás mi identidad,
Sea una existencia subdividida;
Viviendo más en el espacio
Que en nuestra tierra erosionada.
Quizás, mis ojos cubiertos con glaucomas,
Irán entre órbitas satelitadas.
Recorriendo las nubes negras;
Suplantadas de átomos.
Y desde allí, con trágico sentir,
Miraré los Océanos.
Viéndoles hervir con sustancias venenosas,
Preguntándome eternamente
¿Qué quedará de la vida marina?.
Te esperaré con tu ya dominada
Tecnología computarizada.
Postergando con ella a mi pensar poético,
Que mis lápices y mis hojas quizás,
Ya nada más podrán escribir.
Te esperaré con tus nuevos descubrimientos,
Científicos y espaciales.
Y ellos, ya no me sorprenderán
Al ver hurgar entre carnes,
Órganos, virus y masas encefálicas;
Con interminables bisturís.
Borrando con ellas, antiguas epidemias,
Y crearán en Laboratorios
Nuevos cuerpos humanos,
Que la naturaleza no podrá procrear.
Y por esto, unos u otros criticarán.
En ti, los viajes espaciales
Serán como paseos recreativos.
Donde contagiaremos
Con nuestros males terrenales,
No sólo a la enamoradiza luna;
Sino también, hasta los fugaces cometas.
Y las guerras espaciales
Ya no serán juegos de niños,
Ni argumentos de películas de ciencia ficción.
En tu existencia serán realidades,
Viviendo los pequeños países
A la expectativa de las potencias desarrolladas.
La ansiedad de tu llegada,
En mí, aún es más latente
Al no ver solamente tus avances que nos darás.
Es querer saber si el hambre
Seguirá gruñendo en millones de estómagos.
Y si es así, dime entonces Siglo 21,
¿De qué te servirán los avances
En todos los ámbitos,
Si el hambre, ni tú, lo podrás detener?...
Contéstame, si en ti viva…
(Mi poema Siglo 21, lo escribí el día Viernes 07 de Diciembre de 1984, en Angol, Chile).












